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Blog entry by Joel Buezo - Administrador Aula Virtual

LLAMADOS A SER DISCIPULOS

LLAMADOS A SER DISCIPULOS

El discipulado es el gran llamado de Jesús a todos los que han creído en El. Es decir que todos los creyentes son llamados a ser discípulos. Todo Discípulo es un creyente, pero no todo creyente es un Discípulo. Porque el discipulado tiene muchas implicaciones que más adelante veremos en este capítulo.

La palabra que se usa para discípulos en el Nuevo Testamento, se trata de un aprendiz que sigue a su maestro. Se usaba en el contexto de los Rabís, quienes invitaban a alumnos a seguirlos y aprender de ellos. En ese sentido, el discípulo de Jesús es un aprendiz de Jesús. Es un seguidor que, al seguir a Cristo, sigue aprendiendo de Él. La palabra discípulo aparece más de 250 veces en la Biblia, mayormente en los evangelios y en Hechos.

Uno de los grandes problemas en la vida de la iglesia en el siglo XXI es la falta de un verdadero discipulado. Discipulado significa abandonar todo para seguir a Cristo. Pero para muchos de los cristianos de hoy, quizás una buena mayoría, hablan mucho acerca de Cristo, pero hay muy poco seguimiento de Cristo mismo, y es que, sin una obediencia total a Cristo y a las demandas de su palabra, no puede haber discipulado. Muchos de los que le llaman fervientemente “Señor, Señor” no son Discípulos, ya que ser discípulo de Jesús implica hacer la voluntad de Dios (Mateo 7:21).

 Hoy día muchos están pretendiendo vivir un evangelio sin cruz, una gracia barata, se está separando la fe del discipulado y la gracia de la obediencia, y hasta pensamos que es posible recibir a Jesús como nuestro Salvador sin recibirlo como nuestro Señor. Pero tal cosa es imposible porque lo primero que todo discípulo de Jesús hace es reconocer su Señorío sobre su vida.

Este es un problema común en medio de esta sociedad donde predomina el relativismo, el materialismo, lo provisional. Hay muchos que quieren seguir a Jesús, pero cuentan cuidadosamente el costo del discipulado antes de tomar la cruz. Hoy día todo el mundo dice llamarse cristiano sin que realmente haya muestras en sus vidas de una verdadera trasformación como resultado de que están siguiendo las pisadas de Jesús. A los discípulos del primer siglo se les llamo cristianos por primera vez en Antioquia porque sus vidas reflejaban el carácter de Cristo, no fue un título que ellos buscaron o que Jesús les dio, fue un título que la gente les dio al ver que su estilo de vida era parecido al de su maestro.

La gente está tomando el nombre de Cristo, pero no está sufriendo ninguna transformación radical en su vida, No hay, no existe una verdadera conversión. Todo esto es debido también a que en estos últimos tiempos muchos están predicando un cristianismo sin cruz, una gracia barata, para aumentar el número de sus adeptos dentro de las iglesias. Es por eso que la iglesia no está siendo el ente transformador en nuestra sociedad que debería de ser. Porque es solamente con Discípulos que se puede transformar una sociedad.

Dietrich Bonhoeffer, el erudito alemán de la era nazi que finalmente sufrió el martirio por su oposición a las políticas de Hitler, refiriéndose a la gracia barata Dijo: “La gracia barata es la predicación del perdón sin necesidad de arrepentimiento, el bautismo sin disciplina eclesiástica, la comunión sin confesión, la absolución sin confesión personal. Gracia barata es gracia sin discipulado, gracia sin cruz, gracia sin el Jesucristo vivo y encarnado”.

El contraste de una gracia barata es el discipulado, es decir; una vida de arrepentimiento genuino, sacrificio y de auto negación. Y no como muchos intentan hacer ver hoy.

Implicaciones del Discipulado

El mundo le ofrece al hombre sus caminos para que transite por ellos. Por lo general son muy anchos, muy fáciles para transitar, ofreciéndonos una vida feliz y placentera, lo cual es atractivo y no requieren de demandas o sacrificios. La humanidad ha encontrado a través de esos caminos una vida sin complicaciones, lo cual hace un enorme contraste con la vida que debe llevar un verdadero discípulo de Jesús, que implica negación y sacrificio.

Cuando hablamos del Discipulado nos referimos a un llamado para andar y seguir las pisadas del maestro. En este caso el modelo a imitar y seguir es Cristo. Su vida ejemplar, sin tacha alguna, es la mejor garantía para guiar y orientar la vida. La convocatoria de Pedro es para que sigamos sus pisadas. “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” 1 Pedro 2:21.

Pedro experimentó el dolor de no seguir sus pisadas en una de las etapas más difíciles y oscuras de su vida. En el momento cuando el Maestro necesitó más que Pedro le siguiera de cerca por los terribles sufrimientos que se le avecinaban, éste le negó tres veces. De modo que nadie tuvo más autoridad para presentarnos tal llamado como lo hizo Pedro.

El aprendió por experiencia los terribles efectos de seguir otras pisadas; a lo mejor las de la propia conveniencia y la de evitar los riesgos y el sacrificio que implica seguir a Jesús. Pero también experimentó el gozo de seguir a Jesús renunciando a sí mismo. El Pentecostés fue testigo de un hombre que siguió las pisadas de Jesucristo. Es verdad que esto tiene una demandas muy grandes e implicaciones, pero ninguna otra cosa traerá más satisfacción a la vida que el seguir sus huellas.

1. Un discípulo cree en Jesús

El primer paso para convertirnos en discípulos es creer en Jesús. Creemos que alguien entra a una relación con Jesús arrepintiéndose de su propio pecado y poniendo su fe en la obra de Cristo Jesús. Esto es seguido por el bautismo, ya que el bautismo es la señal o testimonio público de que alguien se identifica con Cristo.

2. Un discípulo crece en Jesús

Después de haber creído en Jesús, el discípulo entra a un proceso de crecer en Él. Uno nunca llega al punto donde avanza más allá de Jesús. La misma gracia que nos salva es la gracia que nos empodera para vivir toda la vida cristiana. Como dice Pablo en Colosenses 2:6-7 “de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en El”. 

 El proceso de crecimiento de un cristiano es profundizar en Cristo, depender de Él, sujetarse a Él, y confiar solo en Él. Es un proceso de crecimiento en intimidad, conociéndolo más, y pasando tiempo con Él. Si nuestra meta es ser como Jesús, eso implica que tenemos que pasar mucho tiempo con Jesús.

3. Un discípulo obedece a Jesús

Simón y Andrés habían trabajado toda la noche. Eran pescadores veteranos y conocían el arte de la pesca. Sin embargo, en toda la noche no habían sacado nada. En su frustración, oyeron la orden: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” (Lucas 5:4). La respuesta de Simón fue desalentadora: “Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra…” (Lucas 5:5).

Simón podría haber alegado, ¿Quién es este carpintero que da consejos a pescadores acerca de cómo pescar? pero tal vez la predicación previa de Jesús tuvo algún efecto. De aquí la respuesta: “Mas en tu palabra”. 

Aquí aparece la primera lección de discipulado: obediencia a la palabra de Cristo. Andrés, Juan y Santiago también aprendieron que la infructuosa noche daba lugar a un asombroso amanecer, con una gran pesca. De inmediato, Pedro cayó sobre sus rodillas y exclamó: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. El reconocer la santidad de Dios y la pecaminosidad propia es otro paso esencial en el llamado al discipulado.

La obediencia es un concepto impopular hoy en día. 

Mas sin embargo la obediencia es el resultado de pasar tiempo con Jesús y sujetarnos a Él. A medida que crecemos en amor a Jesús, querremos hacer lo que Él demanda de nosotros (Juan. 14:15). Desearemos obedecer no solo porque Él nos pide eso, sino también porque confiamos en que Él sabe cómo ordenar nuestra vida mejor que nosotros. Esto implica conocer lo que la Biblia demanda de nosotros y ponerlo en práctica.

4. Un discípulo es como Jesús

Esta es la meta a la que el Espíritu Santo nos está llevando. La biblia dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” Romanos 8:29. Este pasaje nos explica que Dios nos ha justificado con el fin de conformarnos a la imagen de Cristo.
Luego en la carta a los Colosenses el apóstol nos explica cómo estamos siendo renovados a esa imagen. “revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” Colosenses 3:10. 

 Cuando hablamos de discípulos, hablamos de personas siendo conformadas más y más a la imagen de Cristo. Personas viviendo como Jesús viviría en su trabajo, colegio, y ciudad. Por lo tanto, un discípulo es alguien que cree en Jesús, crece en Él, y lo obedece para ser como Él.

5. Un Discípulo se somete a Jesús

El Señor ilustra el discipulado como el ponerse un yugo. Esto sugiere un sin número de cosas, pero principalmente sugiere sumisión a Cristo para su obra asignada. Es la imagen de un animal unido a otro, así como a un arado. 

 Un yugo es la conexión entre la sumisión y la sujeción. “Sumisión” viene de las dos palabras latinas sub (abajo) y mittere (enviar) Por lo tanto, la sumisión significa ponerse bajo la autoridad de otro. Cuando Jesús usó esta imagen, Él estaba diciendo que seguirlo era someterse a Él. Era recibirlo como Señor de nuestras vidas.

6. Un discípulo se Compromete con Jesús

El sexto elemento en el seguimiento de Cristo es el compromiso, por la simple razón de que es imposible seguir a Cristo sin estar comprometido con Él. Una falta de compromiso significa desviarse de su camino o alejarse de Él. Por otra parte, es imposible comprometerse con Cristo sin seguirlo, porque no seguirlo significa realmente comprometerse con otra cosa o persona.

7. Un Discípulo Persevera en Jesús

El penúltimo elemento importante en el seguimiento de Cristo es la perseverancia. El mantenerse firmes en la palabra. Esto se debe a que la perseverancia no es un acto aislado, que se hace una vez y que nunca se repite. Es un compromiso de por vida que no se cumple aquí sino, hasta que se llega a la meta final y se recibe la corona, y ésta y todas las demás recompensas se ponen con gratitud a los pies de Jesús.

"Si se mantienen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conocerán la verdad y la verdad les hará libres". Juan 8:31-32

Todo esto quiere decir que el discipulado no es simplemente una puerta a la cual entrar, sino un camino a seguir y que el discípulo prueba la validez de su discipulado siguiendo ese camino hasta el final. David escribió sobre ello en el Salmo 119. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino,” ¡Eso es todo! El verdadero discípulo sigue a Jesús hasta el final de todo.

8. Un discípulo ama como Jesús

Los discípulos de Jesús son conocidos por el amor, porque han aprendido amar como su maestro, “En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se tienen amor los unos a los otros" Juan 13, 35

Considerando el costo del Discipulado

El costo del discipulado se define en Lucas 9:23. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Nota estas palabras operativas: “negarse”, “tomar” y “seguir”.

Cuando Jesús demanda que debemos negarnos, eso implica que debo morir a mi propio yo y a mis deseos. En su lugar, debe vivir Cristo (Gálatas. 2:20). Segundo, tomar la cruz cada día es un llamado a experimentar la crucifixión propia en forma continua. Tercero, “seguir” demanda que la dirección de la vida sea señalada por Cristo, y solo él.

En el discipulado, la muerte al yo no es una opción: es una necesidad. Cuando Cristo llama a un hombre, le pide que vaya y muera. Que muera al hombre viejo ante su llamado. Solo alguien que está muerto a su propia voluntad puede seguir a Cristo.

La esencia de la auto negación es reconocer que los caminos de Dios son mejores que los nuestros, negarnos a nosotros mismos significa que ya no nos apoyamos en nuestros sentimientos, apetitos y deseos carnales. Por ejemplo, si alguien nos ofende, la reacción normal es guardar rencor y tratar de vengarnos. 

El problema con esta reacción, es que Jesús nos ordenó perdonar a los demás. Si nos negamos a nosotros mismos en este caso, estamos negado el “derecho” que tenemos de seguir resentidos

y amargados en cambio al negarnos elegimos perdonar. No siempre tiene sentido para nuestros sentimientos, pero trae paz y reconciliación.

Al negarnos dejamos de actuar como nosotros quisiéramos para dar lugar a que la palabra de Dios cobre vida en nosotros y actuar conforme a ella.

Todo discípulo debe convertirse en un creyente Misional

La misión de Dios es el gran propósito de la historia y el gran mensaje de la biblia. Dios llama a cada creyente a participar activamente en su misión en el mundo empezando desde donde estamos. 

Desde Génesis hasta Apocalipsis se revela el carácter de Dios, pero También su propósito de redimir la creación, invitándonos a participar con él en llevarlo a acabo.

Jesús dijo vayan y hagan discípulos a cada lugar (Mateo 28:19), Jesús no dijo traigan. Las últimas palabras de Jesús en Hechos 1:8 fueron: “… Y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.”

Misión va mucho más allá de lo que hacen los misioneros en África o la india.

Cuando hablamos de un Creyente misional, hablamos de creyentes que participan activamente desde donde están en el plan de Dios de redimir su creación y reunir todas las cosas en Cristo. Pero para eso, todo discípulo debe de organizar su vida entorno a su verdadero propósito de ser un agente de la misión de Dios en el mundo. Todo debe girar en torno a esa misión. Eso debe estar presente en su mente.

No se trata de una predicación, menos si es ocasional se trata de un estilo de vida que refleje a Jesús en el día a día. San Francisco de Asís decía: “Predica todo el tiempo y si te es necesario también habla”. 

Se trata de vivir y practicar los valores del evangelio, la gente está cansada de oír el evangelio quiere verlo.

Un creyente misional es uno cuya vida refleja el carácter de Cristo, convirtiéndose en sal y luz para el mundo. “Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; 16 Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.” Mateo 5:13,14,16 NBLH

Un discípulo no se enfoca en traer a la gente a reuniones de la iglesia, si no que busca ser la iglesia en medio de la gente, es decir, se orienta hacia afuera. (ir y hacer discípulos).

Necesitamos con suma urgencia encarnar el evangelio en nuestras vidas. Encarnar sus valores y principios y vivir conforme a ellos. El evangelio de Jesús es una contra cultura. Nuestra Sociedad vive inmersa en una cultura de la violencia, una cultura materialista y secular, una cultura del relativismo y de lo provisional. Pero contrario a la cultura de violencia Jesús enseña la cultura de la paz y del amor. La biblia nos manda a estar en paz con todos y nos manda a amar a aun a nuestros enemigos. 

Es la cultura de Jesús, la cultura del Reino la que necesitamos promover y establecer en cada lugar; en la casa, en el barrio, el trabajo, la universidad, etc.

Pero tenemos cualquier cantidad de creyentes siendo arrastrados vorazmente por la cultura (conductas y costumbres) de este mundo. Y no acaba de encarnar los valores del evangelio en sus vidas.

¿Qué haremos? Seremos la generación que refleje el verdadero evangelio o nos dejaremos arrastrar por las corrientes del mundo que cada vez son más fuertes. Súmate y únete al Espíritu Santo y a lo que ya está haciendo en la tierra. ¿Quién se va negar así mismo, y a sus derechos? ¿Quiénes son los que van a someter su voluntad, a la voluntad de Dios? Jesús dijo: “Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva.” Juan 12:26 NTV

 El discipulado no lo hacemos nosotros. Es el resultado de responder al llamado de Jesús y llevar sus marcas en nuestro cuerpo. Un discípulo es uno que aprende de su maestro y de su proceso. Las marcas de un discípulo de Jesucristo son aquellas semejanzas que hay entre él y su maestro divino.

Las marcas de Jesús no eran las heridas físicas en Su cuerpo, sino el aborrecimiento, el odio y el rechazo que el mismo Jesús recibió en el curso de su ministerio y estas mismas marcas las tenía pablo, y son las marcas que debe llevar todo discípulo de Jesús. Pablo escribió lo siguiente: “De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.” Gálatas 6:17.

Lic. Josué Aguiriano

Pastor de jóvenes 

Iglesia de Dios de la Profecía

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  • Carlos Gonzales - Mon, 1 Mar 2021, 5:39 PM
    Un discipulo del Señor, ama, siente, piensa, decide, actúa y se comporta y vive como lo hace Jesus!